Temporada 2025 - 2026

Una temporada sin fronteras: la Sinfónica Simón Bolívar en el mundo

De Caracas a Wembley y hasta la final de la Copa Mundial de la FIFA, la temporada 2025-2026 nos llevó a algunos de los escenarios más importantes del mundo. En el año en que El Sistema celebró 50 años de historia, ocho de nuestros músicos comparten las experiencias que marcaron un período de grandes retos, encuentros y logros para nuestra orquesta.

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La temporada 2025-2026 ocupa un lugar especial en nuestra historia. Durante estos meses llevamos la música de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela a escenarios que han sido testigos de algunas de las grandes páginas de la música internacional. Londres, el Southbank Centre, Wembley Stadium y, finalmente, la primera final de la Copa Mundial de la FIFA con un espectáculo de medio tiempo formaron parte de un recorrido que nos permitió mostrar, una vez más, la dimensión artística alcanzada por nuestra orquesta.

Todo esto ocurrió, además, en un año especialmente significativo:

El Sistema celebró cinco décadas de una historia construida a través de la formación, la disciplina, el trabajo colectivo y la transformación de miles de niños y jóvenes venezolanos a través de la música.

Londres: una temporada que comenzó a lo grande

Carlos Vegas, concertino

Para Carlos Vegas, concertino de nuestra orquesta, la gira por Londres fue uno de los grandes momentos de la temporada. No solo por la dimensión de los escenarios, sino por la respuesta que recibió la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela.

“La presentación en el Southbank Centre tuvo una acogida extraordinaria. La sala estuvo llena y la ovación del público fue tan prolongada que regresamos al escenario para interpretar dos repertorios adicionales que no estaban contemplados originalmente”.

La experiencia se extendió hasta Wembley Stadium, donde la orquesta se presentó ante un público multitudinario. Para Vegas, estar en un escenario de esa magnitud representa la continuidad de un camino que hemos construido durante años y que nos permite asumir nuevos desafíos desde la excelencia artística. La temporada, volvió a demostrar la capacidad de nuestra agrupación para responder a cada reto y para presentarse con la misma solidez en Caracas, Londres o cualquiera de los grandes escenarios internacionales.

“Eso quiere decir que el Sistema no tiene fronteras, no tiene límites, es algo eterno”.

Su frase para la temporada: transformación.

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Tocar a ciegas, confiar en el otro

Humberto Jiménez, violinista y asistente al concertino — Las bodas de Fígaro

Durante Las bodas de Fígaro, Humberto se enfrentó a un desafío que no estaba únicamente en la partitura. La disposición de los músicos en el escenario hizo que perdieran algunas de las referencias sonoras que normalmente les permiten orientarse durante una interpretación. “El sonido nos engañó totalmente y no podíamos confiar en lo que escuchábamos”, cuenta Humberto Jiménez.

La solución fue confiar en los compañeros: en la respiración, en las miradas y hasta en los movimientos de los instrumentistas de viento para mantener el hilo de la interpretación.

Como concertino, además, tuvo la responsabilidad de adaptarse a un elenco diferente en cada función. “Cada quien le imprimió su huella personal”, explica. El resultado fue una experiencia que terminó trascendiendo la música y generando una conexión especial entre los integrantes de la orquesta y los cantantes.

Su frase para esa experiencia: confianza ciega.

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Una fila de percusión en todo su esplendor

Acuarius Zambrano, principal de percusión

El concierto para maracas de Matías Azpurúa fue una experiencia especialmente significativa para Acuarius Zambrano. La obra permitió un gran despliegue de la sección de percusión y, al mismo tiempo, propició un reencuentro con un compañero de tantos años.

Azpurúa, compositor de la obra y también exintegrante de la fila de percusión, compartió con Zambrano recuerdos de diferentes etapas de su formación y de la historia que han construido juntos dentro de la orquesta. “Comenzamos a tener muchos recuerdos de la orquesta, del Ensamble Atayala". Los ensayos terminaron convirtiéndose en “una reconexión general de la fila con el maestro y con nosotros mismos como agrupación”. A esa experiencia se sumó el orgullo de formar parte del estreno mundial de una obra que, para Zambrano, tiene todo para continuar recorriendo escenarios internacionales.

Su frase para la temporada: reto. “Nunca dejan de estar frente a nosotros”.

Encontrar la calma en medio de la tensión

Rosa Avariano, cornista — Variaciones Concertantes, de Alberto Ginastera.

El desafío de Rosa Avariano durante las Variaciones Concertantes de Alberto Ginastera fue tanto mental como musical: encontrar la calma. Su solo, correspondiente a la “variación pastoral” del corno, aparece después de un movimiento de violín cargado de tensión y exige precisamente lo contrario: amplitud, suavidad y quietud. “Lo difícil es realmente entrar en calma en ese momento”, explica.

Para lograrlo, imaginó un espacio abierto, verde, con cielo azul y viento. También encontró seguridad en la energía de toda la orquesta, esa fuerza colectiva que la acompaña cuando llega el momento de asumir el solo. Más allá de la obra, formar parte de la Bolívar continúa siendo para ella un sueño cumplido. “La orquesta es mi vida, internamente”.

Su frase para esa experiencia: paz.

El aplauso que no se escucha

Víctor Caldera, trompeta principal — Parsifal de Wagner, Sala Ríos Reyna, Teresa Carreño.

Para Víctor Caldera, regresar a la Sala Ríos Reyna significó cerrar un círculo. Allí vio tocar por primera vez a la Sinfónica Simón Bolívar en 1996, cuando apenas era un niño integrante de la Sinfónica Nacional Infantil. Volver años después como trompeta principal representó ese “enlace de niño a adulto” en el que todavía permanece “esa semilla de infantilidad, de ver la música no tan técnicamente, sino desde el disfrute”.

El reto llegó con Parsifal, la última ópera de Richard Wagner, que comienza con un solo de trompeta que Caldera conocía principalmente a través de grabaciones. Sin embargo, uno de los momentos que más recuerda ocurrió durante el propio concierto. Mientras interpretaba el solo, sus compañeros lo acompañaron con un aplauso silencioso, golpeando los pies para que el público no lo notara.

“Nosotros somos un equipo, aquí nadie funciona solo. Al final somos hermanos, es una familia”.

Su frase para esa experiencia: alegría.

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Cuando la excelencia se encuentra

Juan Diego Reyes, flautista — Concierto con el maestro Guy Braunstein, Muerte y transfiguración de Richard Strauss.

Juan Diego Reyes creció viendo videos de Guy Braunstein durante su etapa como concertino de la Filarmónica de Berlín. Años después, compartir el escenario con él representó la oportunidad de encontrarse con un músico cuya trayectoria había seguido desde muy joven.

La experiencia estuvo marcada por el intercambio artístico y por una visión compartida de la excelencia. Braunstein dirigió un programa que incluyó Muerte y transfiguración de Richard Strauss, una de las obras favoritas de Reyes, además de participar como arreglista en parte del repertorio. Entre las ideas que acompañaron el proceso estuvo una consigna que también forma parte de nuestra manera de entender la música: “busquen la excelencia”.

Su frase para esa experiencia: fascinante.

Ver crecer a un hermano de fila

Jorge Moreno, principal de contrabajo.

Para Jorge Moreno, uno de los momentos más significativos de la temporada tuvo nombre propio: Gonzalo Hidalgo, su compañero de tantos años, al frente de la orquesta como director. “Hemos compartido momentos increíbles, hemos crecido juntos, y ahora verlo como director es un gran orgullo”, cuenta. Esa posibilidad de hacer carrera junto a las mismas personas con las que creció convierte cada concierto en una experiencia que trasciende el oficio musical.

También está el público. Para Moreno, una de las grandes satisfacciones de hacer música es encontrarse con una sala llena y con personas que quieren escuchar, disfrutar y dejarse llevar por lo que propone la Bolívar. Esa conexión es parte esencial de nuestra relación con quienes nos acompañan concierto tras concierto. “Hacer música con mi familia, con la orquesta, es algo que me llevo de esta temporada”.

Lo que queda después de un año como este son las ganas de continuar: tocar, ofrecer nuestro arte al público y seguir haciendo música juntos.

Su frase para la temporada: muy nutritiva y retadora.

Wolfgang Amadeus Mozart.

Sinfonía Nº 38, “Praga” Primer Movimiento. I. Adagio — Allegro

Director: Gonzalo Hidalgo

Sala Simón Bolívar, Quebrada Honda.

24 de enero de 2026.

Mozart. Sinfonía Nº 38, “Praga”, I. Adagio — Allegro YouTube

Un estadio, Venezuela y el mundo entero mirando

Emilio Donaire, violinista — Halftime Show de la Copa Mundial de la FIFA junto a la New York Philharmonic y Gustavo Dudamel

Para Emilio Donaire, violinista y aficionado al fútbol, participar en el histórico espectáculo de medio tiempo de la final de la Copa Mundial de la FIFA tuvo un significado que fue mucho más allá de la dimensión artística del evento. Compartir escenario con la New York Philharmonic y con artistas como Coldplay, Shakira, Justin Bieber y BTS ante millones de espectadores significó, sobre todo, representar a Venezuela.

La emoción estaba acompañada de una responsabilidad: llevar el nombre del país y transmitir alegría a los venezolanos a través de la música. La experiencia también permitió estrechar vínculos con los músicos de la Filarmónica de Nueva York, con quienes compartieron ensayos, cenas y anécdotas durante la preparación de la presentación.

Sin embargo, uno de los momentos más significativos ocurrió lejos del estadio. Al regresar a su pueblo, San Juan de los Morros, personas que no conocía se acercaron para agradecerle por haber representado a Venezuela.

“La satisfacción más grande para el músico son los aplausos, pero en este caso era la receptividad de la gente, que estuvieran felices, agradecidos”.

Su frase para la temporada: “Soñar es gratis”.

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Una temporada que nos impulsa a seguir

La temporada 2025-2026 nos deja grandes momentos: la respuesta del público en Londres, la experiencia de Wembley, los encuentros artísticos, los estrenos, los grandes conciertos en Venezuela y la participación en el histórico espectáculo de medio tiempo de la final de la Copa Mundial de la FIFA.

Cada uno de estos logros forma parte de un camino que hemos construido durante décadas. Un camino que tiene su origen en Venezuela, en nuestros Núcleos, en nuestros maestros, en nuestros músicos y en cada niño y joven que encuentra en la música una oportunidad para crecer y transformar su vida.

Celebramos 50 años de El Sistema. Cinco décadas de una historia que continúa expandiéndose dentro y fuera de nuestras fronteras y que encuentra en la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela una de sus principales expresiones artísticas. La temporada termina, pero el camino continúa. Los escenarios cambian, los retos se multiplican y las nuevas generaciones siguen llegando para asumirlos.

Desde Caracas hasta los grandes escenarios internacionales, seguimos haciendo música, seguimos creciendo y seguimos llevando el nombre de Venezuela cada vez más lejos. Porque, como nos recuerda Carlos Vegas, el Sistema no tiene fronteras.