Dentro del repertorio, Odisea, compuesta por Gonzalo Grau, destaca por situar al cuatro venezolano, interpretado por el reconocido cuatrista Jorge Glem, en el centro de la experiencia orquestal. El instrumento adquiere un protagonismo poco habitual en el repertorio sinfónico, comparable al que tradicionalmente ocupan el piano o el violín en los grandes conciertos para solista. Esta propuesta le valió a la composición su nominación en la categoría Mejor Composición Clásica.
La obra desarrolla una narrativa musical que conecta Cumaná, ciudad natal de Glem, con Barquisimeto, tierra de origen de Dudamel, a través de un diálogo sonoro que enlaza las raíces y la identidad venezolana. De esta manera, el cuatro trasciende su tradicional presencia en la música popular para explorar nuevas posibilidades expresivas junto a la orquesta.